Euskal Museoa propone un recorrido por distintos espacios,
donde la colección y la historia se integran en un relato vivo.
A lo largo de su historia, el Museo ha crecido, ampliando su alcance y organizando su colección en diferentes espacios, con piezas que explican desde la vida cotidiana hasta la evolución cultural y social del País Vasco.
Euskal Museoa se concibe como un organismo vivo, simbolizado en el roble Aretz Bizia, que crece y se renueva como la sociedad y la cultura vasca.
Esta sala reúne algunas de las grandes piezas de la colección del museo: objetos singulares por su relevancia histórica, social y simbólica. Procedentes de ámbitos agrícolas, domésticos, artesanales, industriales y urbanos, las piezas se presentan como testimonios materiales y portadores de memoria, saberes y valores. Integradas en un relato continuo, reflejan formas de vida y refuerzan la relación entre comunidad, territorio y patrimonio.
Esta sala presenta el conjunto del Taller Urra, un taller mecánico de sillería y ebanistería situado en la calle Iturribide de Bilbao y conservado íntegramente. Fundado en 1899, documenta la pervivencia de oficios artesanales en un contexto urbano e industrial, así como un destacado ejemplo de gestión empresarial femenina. Su preservación aporta información clave sobre la producción de mobiliario y el tejido industrial bilbaíno.
Este espacio está dedicado al euskera como corazón del pueblo vasco, la savia viva que recorre el árbol de nuestra cultura. Más que una lengua, se presenta como un elemento de cohesión que articula formas de vida, identidad y memoria colectiva. A través de su evolución y sin perder su esencia, el euskera refleja la capacidad de la comunidad para integrar cambios, transmitir valores y proyectar una cultura firme, digna y profundamente humana.
Este espacio recorre los orígenes del Museo Vasco, creado en 1917 con el objetivo de preservar la identidad y la memoria del pueblo vasco. Desde su inauguración en el antiguo colegio jesuita del Casco Viejo, el museo ha consolidado su compromiso con el patrimonio arqueológico y etnográfico. El claustro alberga destacadas piezas de piedra y el Mikeldi, símbolo emblemático de la colección.
Esta sección del museo presenta la relación histórica entre la sociedad vasca y su entorno a través de objetos, técnicas y saberes tradicionales. Materiales como la piedra, la madera o el hierro se transforman en herramientas vinculadas a la agricultura, la forja o la pesca. Las piezas reflejan formas de trabajo, organización social y transmisión de conocimiento, prácticas y valores que conectan el patrimonio material con la memoria colectiva que configura la cultura vasca.
Esta sala presenta una selección de la colección de indumentaria del museo, que permite conocer las formas de vestir de la sociedad vasca durante el siglo XIX y principios del XX. A través de prendas vinculadas al ámbito rural, las fiestas, los ritos de paso y las labores tradicionales de pesca o pastoreo, se muestran expresiones de identidad, relaciones sociales y modos de vida. Algunas piezas corresponden a los modelos originales que José Arrue utilizó para sus acuarelas, presentadas en la exposición del traje regional de Madrid celebrada en 1925.
Este espacio se centra en las creencias, los símbolos y las celebraciones como parte esencial del patrimonio cultural. A través de objetos vinculados a rituales, prácticas festivas y expresiones simbólicas, se muestran valores compartidos y formas de cohesión social. Las piezas reflejan cómo la cultura vasca articula lo individual y lo colectivo, expresando pertenencia a una comunidad. Desde el ámbito doméstico hasta el espacio público, estos objetos acompañan los ciclos vitales, el calendario festivo y las transformaciones históricas.
Esta sala aborda la identidad política vasca a través del Árbol de Gernika, símbolo central del autogobierno y las libertades vascas. Desde la organización política de la Edad Media hasta la actualidad, el recorrido explica la evolución de las instituciones forales y su significado colectivo. Las piezas y relatos presentados permiten comprender el valor histórico, simbólico y político de Gernika como lugar de representación y memoria compartida.
Esta sala recorre la historia de Bilbao desde su fundación en 1300, poniendo el foco en la Ría como eje de su desarrollo. Puerto comercial desde sus orígenes, la villa consolidó su importancia con el nacimiento del Consulado y la Casa de Contratación en el siglo XVI. La industrialización del siglo XIX transformó profundamente el paisaje y la sociedad bilbaína. Hoy, Bilbao se presenta como una ciudad que se ha reinventado como una urbe moderna, cultural y cosmopolita, y que ha sabido conservar su pasado mirando al futuro.